“Certificado energético”, ¿lo ha buscado en Google? La principal razón por la que lo ha hecho es  para cumplir con un trámite porque va alquilar o vender un inmueble. Resultaría usted una excepción si lo ha hecho para conocer las deficiencias energéticas de su vivienda. Ya que en la mentalidad española todavía se está lejos de que el ahorro de energía se convierta en un reclamo y una tendencia.

La visión del certificado energético es la de un impuesto más que se han inventado los políticos. Por un lado, nos les falta razón a los propietarios, ya que la normativa podría haber entrado en vigor en pleno boom urbanístico, cuando el parqué inmobiliario estaba en construcción y aún había opciones para construir teniendo en cuenta la eficiencia energética. Pero el certificado energético ha entrado en vigor en junio de 2013 y no se trata ni de un impuesto, ni de un trámite: se trata de una forma de concienciar sobre el gasto energético mediante una etiqueta, que puntúa a un inmueble como si fuera un electrodoméstico, desde la letra A (máxima eficiencia) hasta la G (la peor nota) y en esta etiqueta viene una serie de consejos para mejorar la calificación, contribuyendo a la eficiencia energética.
Así, el certificado energético debería ser visto como una oportunidad para cambiar las cosas y ayudar al medio ambiente, mientras se ahorra dinero en las facturas de los suministros. Una buena señal de que la mentalidad de los propietarios avanza sería que cuando se certifican las viviendas o los locales, se aplicasen las recomendaciones de los técnicos y así subirían de categoría en el certificado energético.
En España hay 25 millones de inmuebles que se construyeron antes de 1979, y hasta esta fecha no se hizo obligatorio el disponer de un aislamiento mínimo en las casas. Este es el motivo por el cual cerca del 80% de los inmuebles no sube de las letras E, F y G, las peores calificaciones. Si existiese una mayor conciencia sobre el ahorro energético, el certificado energético obtendría el reconocimiento que debe tener y dejaría de ser entendido como un mero trámite burocrático.

No lo dude, llámenos para el certificado energético en Madrid

Certificado energético, visto como un impuesto

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